- RAÍCES SIN TALLO (ES) -
Jamás olvidaré el día que decidí plantar un almendrero. Era lo menos que podía hacer por el árbol que me vio nacer, caminar, llorar, correr, besar, amar, caer. Coloqué una almendra con su cáscara en un vaso traslúcido, opacado por la tierra que eché encima. La novela comenzaba por el último capítulo. Te regaba pensando en lo grande, en lo fuerte, que ibas a ser. Las flores que ibas a dar, en las almendras que iba a recoger. Ya ni me acuerdo, ¿pasaron seis meses o fueron seis días? Me aburrí de esperar. Como muchas cosas en mi vida te dejé olvidado en un sitio de mi habitación. Al ordenar, te encontré. Decidí tirarte, allí solo había tierra . Pero, al romper el vaso, vi las raíces que habías echado. ¿Cuánto tiempo, verdad? Qué mejor manera que retomar este blog con el poema que lo prec...

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